Noticias Elba Editorial

Clara Pastor: “Queríamos estar fuera del tiempo y de las modas”

11/ 10/ 2012

Entrevista de Xavier Berenguer.

De Quaderns Crema a Planeta y Crítica, Clara Pastor se conoce como nadie el oficio de editar. Ahora, ya por libre desde hace poco más de dos años, su editora, Elba, parte de este principio editorial: “cada título es una forma de decir ‘creo que esto os gustará’”. De Waugh a Cummings o Patrick Leigh Fermor, su catálogo –en efecto– está gustando.

– Al principio, uno pensaba que Elba era un río, pero parece ser que no…

– En realidad, el nombre surgió de la isla. Buscábamos algo que asociara la idea de Europa, del Mediterráneo, de una isla que estuviera en el centro (de la cultura europea) y al mismo tiempo aislada, fuera del tiempo y de las modas.

Los editores debaten sobre las dificultades del sector español del libro

01/ 04/ 2011

Luis M. Solano (Asteroide) y Antonio Arcones (Ciudadela) hablan de “empobrecimiento cultural”. Clara Pastor (Elba) urge a “ser realistas”.

Ignacio Peyró. Madrid

“Yo hago libros para 1.000 personas”, afirma Clara Pastor, fundadora de la editorial Elba, “para 1.000 o 1.200 personas. Por eso hago tiradas de 1.500 ejemplares”. Pastor, con experiencia de años en uno de los mayores grupos editoriales españoles, destaca que ella no nota la crisis económica, “porque empecé con ella”, dice. Y resalta la gran diferencia que hay entre la pequeña edición y los gigantes del sector: “Ellos tienen la presión de cumplir con un presupuesto anual. Yo no tengo esa presión. En Elba, los lectores son como amigos: a veces, si hay buena suerte o un acierto de intuición, podemos vender bastantes más libros de los previstos, pero tenemos que ser realistas en las tiradas. Vamos con mucho más cuidado que las editoras grandes, porque sólo así podemos garantizar la viabilidad económica del proyecto. Ellos, si hay algún libro que no les funciona, editan más títulos con tiradas más bajas”.

Alta costura y topos bulímicos

26/ 03/ 2011

Manuel Rodriguez Rivero

Hace tiempo que quería referirme a la editorial Elba, uno de los proyectos editoriales más interesantes surgidos en los últimos meses en un sector en el que abundan las nuevas propuestas a cargo de emprendedores que nadan contra corriente. Contra corriente significa, en este contexto, a contrapelo del mainstream cada día más uniformizador y clónico del que no se despega (salvo reconfortantes y escasas sorpresas) la programación editorial de los grandes grupos. Pero también contra la crisis y la palpable (que se lo pregunten a los sufridos libreros) restricción del gasto en la compra de libros. Elba es un buen ejemplo de esa voluntad de distinguirse imaginativamente, pero sin histrionismos, de tanto producto previsible en las mesas de novedades. En el medio año que lleva publicando ya ha conseguido hacerse notar como un sello de nicho y exigente y, quizás por ello, poco compatible con la vorágine de un mercado bulímico que engulle con ansiedad y devuelve lo que no asimila instantáneamente. Buenas traducciones, textos cuidados, cubiertas dignas y funcionales, cuando no exclusivamente tipográficas, son otros tantos elementos que plantean un evidente guiño de ojo a un lector que, aunque ya inmerso en lo digital, ama tanto la estética del libro de siempre como esas familiares sensaciones -el leve rumor de las páginas al ser pasadas, por ejemplo- que acompañan la lectura pausada.

Artesanos para sobrevivir

08/ 11/ 2010

Margarita Rivière

Artesanos. Artistas. Sabios. Curiosos. Vivos. Escritores. Barceloneses. En esta ciudad no solo está el Papa (bye bye!), Facebook, la crisis y las elecciones. Aquí hay gente valiosa, oculta, que ejercita la inteligencia, cultiva el trabajo cuidadoso, paciente, preciso y, con un simple libro, teje complicidades más serias que las de esos amigos impostados de las redes sociales o los arribistas de la mercadotecnia social. Gracias a esta gente sobrevivimos y vivir aquí resulta, en momentos como el presente, un merecido alivio.

Me entenderán bien los libreros; sobre ellos pende el estereotipo de la decadencia: nada de eso, amigos. Menuda Navidad les espera con Mario Vargas Llosa, John Le Carré y el gran Eduardo Mendoza en el mostrador. Los lectores nos frotamos las manos: ¿por cuál empezamos? Mi curiosidad personal va al Madrid de Mendoza: la Guerra Civil, tema trascendente y trágico, deviene producto de una Riña de gatos. ¿Una tontería produce un drama histórico? Mendoza, ese escritor capaz de pensar en cuantos libros tiene que vender para comprarse unos zapatos e imaginar la cola de lectores pagando por su libro, es sagaz, certero. Y su editor, el poeta Pere Gimferrer, se extraña de que aquí se ignore que uno de los motes para referirse a los madrileños es el de gatos. Menos épica y más realidad, puro Mendoza.

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